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Un adulto arrodillado sujeta con suavidad la mano de un niño pequeño que mira al suelo y rodea con el otro brazo a un niño que llora
7 min de lectura 25/09/2026
Pegar, morder y agresividadArtículo

Entender las emociones fortalece el vínculo

Mi hijo muerde y pega: qué hacer de 1 a 5 años

¿Te han vuelto a llamar de la guardería porque tu hijo ha mordido, o te pega a ti? Por qué los niños muerden, pegan y empujan de 1 a 5 años, qué hacer en el momento y cómo prevenirlo.

7 min de lectura Publicado: 25/09/2026

Información general: Información general que puede variar en cada niño. Consulta con tu pediatra o con un profesional antes de tomar decisiones.

En resumen

  • Morder y pegar son frecuentes entre 1 y 3 años, cuando el niño aún no puede expresar con palabras su enfado o lo que quiere.
  • En el momento, actúa rápido y con calma: frenar el gesto, atender primero al niño mordido y después una frase corta y clara.
  • Morder o pegar de vuelta enseña justo lo que quieres evitar.
  • Reducir desencadenantes como el cansancio, el hambre o el jaleo y poner palabras a las emociones hace que desaparezca con el tiempo.

Equipo editorial de LumiyaBasado en 3 fuentesNuestros principios editoriales

¿Te han llamado de la guardería porque tu hijo ha vuelto a morder, o ha pegado en el parque al niño que le quitó la pala?

Morder, pegar y empujar son muy frecuentes de 1 a 5 años, sobre todo de 1 a 3. Con una respuesta tranquila y siempre igual, menos desencadenantes y palabras para las emociones, la mayoría de los niños lo deja con el tiempo.

Mi bebé de 18 meses me pega: ¿cómo respondo?

Pegar puede acompañar la frustración y la dificultad para expresar emociones; por sí solo no es un diagnóstico. Evite lesiones y diga con calma: «No se pega». Cuando se calme, nombre la emoción y muestre una alternativa segura. No pegue de vuelta ni castigue gritando o avergonzando. Si cuesta mantener la seguridad o le preocupa la conducta, consulte a un profesional sanitario.

¿Por qué mi hijo muerde, pega y empuja? ¿Es normal?

Un niño pequeño todavía no sabe decir con palabras su enfado, sus celos o «¡Es mío!». El cuerpo va más rápido: muerde, pega o empuja. No significa que sea malo, sino que está aprendiendo a controlarse.

La Ciencia Detrás

La parte del cerebro que frena los impulsos aún está madurando en los niños pequeños. Cuando llega el enfado, el freno es débil. El niño lo refuerza viendo a un adulto tranquilo y encontrándose una y otra vez con el mismo límite.

Fuente oficial
Es normal que los niños de uno o dos años muerdan o peguen a otros niños.
Asociación Española de Pediatría de Atención PrimariaFamilia y Salud

Que sea normal no quiere decir que haya que dejarlo pasar: conviene responder siempre, por el niño que recibe el daño y por el que lo hace. Los motivos cambian con la edad.

Edad Motivo más frecuente Qué ayuda
12-24 meses Explorar, dentición, excitación, curiosidad por tu reacción Cara tranquila, «Morder hace daño», un mordedor
2-3 años Le cuesta compartir y esperar, le faltan palabras Poner nombre a la emoción, enseñar «¡Me toca a mí!»
3-5 años Enfado, celos, llamar la atención, probar límites Límite claro, consecuencia, fijarse en lo que hace bien

¿Qué hacer en el momento?

Cuando muerde o pega, el objetivo no es castigar sino frenar el gesto y recuperar la calma. Una respuesta breve, tranquila y siempre igual funciona antes.

Cuatro pasos: un adulto se pone entre dos niños y sujeta con suavidad la mano del que muerde, después consuela al niño que llora, habla a la altura de los ojos con el que ha mordido y al final los dos juegan juntos
En el momento: frenar, atender primero al niño mordido, una frase corta a su altura y volver a jugar cuando se calme.Lumiya

Frena primero el gesto: sujeta la mano con suavidad o separa a los niños. Después atiende al niño mordido; así el que ha mordido ve que hacer daño no le da tu atención.

Luego ponte a su altura y sé breve: «Estás enfadado porque te ha quitado el camión. Pero morder hace daño. Puedes decir “¡Es mío!”».

A esta edad los sermones largos no sirven.

¿Cómo se puede prevenir?

Los mordiscos suelen repetirse a las mismas horas y en las mismas situaciones. Apuntar unos días cuándo ocurre suele desvelar el desencadenante.

Prevenir mordiscos y golpes: 5 pasos

  1. Encuentra el desencadenante

    Cansancio, hambre, ruido y cambios de actividad son los más frecuentes; una merienda y un rato tranquilo al salir de la guardería ayudan.

  2. Pon palabras a las emociones

    Usa cada día «enfadado», «triste», «celoso», también con tarjetas de dibujos o peluches.

  3. Enséñale qué hacer en su lugar

    «Cuando te enfades, puedes pisar fuerte» o «apretar el cojín»; para las ganas de morder, un mordedor.

  4. Fíjate en lo bueno

    Si espera su turno, díselo en el momento: «Querías el camión y has esperado. ¡Muy bien!»

  5. Quédate cerca en los momentos difíciles

    En los juegos en grupo y al compartir juguetes, mantente a unos pasos para poder intervenir.

La idea, como explica Familia y Salud, es que empiece a asociar su comportamiento con la consecuencia: «No pegues, que haces daño».

¿Y si muerde en la guardería?

Que te llamen de la guardería puede dar mucha vergüenza. Morder es frecuente en las aulas de los más pequeños; lo importante es que casa y guardería reaccionen igual.

Cuando tu hijo ha mordido Cuando a tu hijo le han mordido
Acordar con las educadoras la misma frase corta Lavar la zona con agua y jabón y mantener la calma
No castigarle en casa horas después Consultar si la piel sangra o el mordisco está en la cara
Anotar juntos cuándo y dónde ocurre Decirle: «Te ha dolido. Te vamos a cuidar.»
Entender la preocupación de la otra familia Preguntar qué plan tiene la guardería para el niño que muerde
Máscara de Oxígeno

Cuando llaman de la guardería es muy normal pensar «¿Qué he hecho mal?». Un niño que muerde no es un niño mal educado, es un niño que está aprendiendo a expresarse. Si primero calmas tu propio enfado, le das el mejor ejemplo.

¿Qué conviene evitar?

El primer impulso a veces es: «Si le muerdo yo, lo entenderá». Pero los niños imitan a los adultos, y una respuesta que hace daño le enseña que se puede hacer daño cuando uno se enfada.

Evita Mejor
Morder o pegar de vuelta Sujetar su mano con suavidad: «No voy a dejar que muerdas.»
Gritar o echar un sermón Una frase corta y tranquila: «Morder hace daño.»
Llamarle «malo» Separar al niño del gesto: «Eres un niño estupendo. Morder no.»
Darle toda tu atención al que ha mordido Consolar primero al niño mordido
Castigarle horas después en casa Responder en el momento y pasar página

Tienes más artículos en la sección conducta y consejos por edad en 1-3 años y 3-6 años.

¿Cuándo consultar al pediatra?

Morder o pegar de vez en cuando entre 1 y 3 años es normal y suele disminuir con el lenguaje. Esta tabla ayuda a distinguir.

Consulta siNormal
Morder o pegar a menudo después de los 5 añosMorder a veces, en situaciones concretas, entre 1 y 3 años
Agresividad varias veces al día, en todos los sitios y sin motivo claroPegar al enfadarse y calmarse enseguida
Pegarse a sí mismo o darse golpes en la cabezaMordisquearlo todo cuando le salen los dientes
Junto a un retraso claro del lenguaje o poco contacto visualIr respondiendo poco a poco a los límites

Si notas estas señales, pide cita con el pediatra de Atención Primaria; la enfermera pediátrica y la guardería también pueden ayudarte a hacer un plan común.

Qué dicen las instituciones oficiales

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria explica que es normal que los niños de uno o dos años muerdan o peguen, pero que conviene corregir estas conductas cuanto antes, por el bien del niño que sufre el daño y del que pega o muerde.

Información general: Este contenido ofrece información general basada en fuentes expertas. Cada niño, cada familia y cada situación son diferentes, por lo que lo que se describe aquí puede variar de una persona a otra. Consulta con tu pediatra o con un profesional cualificado antes de tomar decisiones sobre tu hijo.

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Preguntas frecuentes

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Nota editorial

Este artículo ofrece información general; cada niño y cada familia son distintos. Si tu hijo muerde o pega muy a menudo, sigue haciéndolo después de los 5 años o te preocupa, consulta con su pediatra de Atención Primaria.

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